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“Con un seis zafo”, “Con un sueldo de mil por mes zafo”, “¿Así te parece bien? Si……zafa”
_“Que mal que me siento.

_ Anda al médico.

_No ¿para qué?, no tengo ganas, me tomo una pastillita y zafo………”
La mentalidad del zafe nos acompaña desde la niñez y se quiere perpetuar en nuestra vida y en nuestra sociedad, ¿para qué más? si así alcanza. La mentalidad del zafe es igual a la ley del menor esfuerzo, es enemiga de la superación, del esfuerzo, del sacrificio y del progreso y es amiga del conformismo, de los que siempre están igual, de los estancados en la vida, de los que ves, vez tras vez y están, solo existen, sin nada nuevo para contar. La mentalidad del zafe es la constructora de la miseria, de la pobreza, de la ignorancia, de lo estándar, siempre lo justito……..para zafar, ¡No más!

¿Argentina?; ¡Zafa!

Por Sergio Marquet

La pobreza es una realidad, la miseria es una actitud, es una forma de pensar. La pobreza depende de las circunstancias, la miseria depende de nosotros. La pobreza se arregla con plata, la miseria se arregla cambiando la forma de pensar. He visto pobres hacerse ricos y he visto ricos viviendo en la miseria. La pobreza pasa por lo que tenes o dejas de tener, pero se puede ser miserable con plata en el bolsillo y una cuenta en el banco. La mentalidad de miseria es una herencia que proviene mayormente de aquellos que vivieron momentos de necesidad, hambre o escases. Muchos de nuestros antepasados inmigrantes que vivieron las guerras, la adversidad y la incertidumbre de no saber si al otro día podían tener pan en la mesa. Vivieron la pobreza y actuaron de acuerdo a lo que estaban viviendo. Al emigrar a otros países cambiaron las condiciones, hubo un mayor bienestar y para muchos cambio el escenario pero no cambio la forma de pensar. La miseria está asociada al miedo, “guardo por si mañana no hay”, “no gastes por si mañana no alcanza”, “no tires nada que para algo va a servir”,” no gastemos a ver si todavía mañana pasa algo y…….”. La heladera de los miserables amontona sobras de comida; “por las dudas”. Los tiempos cambian pero la mentalidad de miseria se puede perpetuar en aquellos que no pueden creer en un mañana mejor, que no pueden dejar de temer, temer a la desgracia a la vuelta de cada esquina, temer a las circunstancias, temer aun a la traición de los que los rodean. Los padres de la miseria son el sufrimiento y el temor, y la hija de la miseria tiene el mismo nombre; miseria.
Cuantos de nosotros comimos en platos de plástico todos de distintos colores y formas mientras los platos de porcelana de la abuela nos miraban intocables desde el aparador. ” Cuidado con los platos de la abuela, no toques los platos de la abuela”. Lo cierto es que nunca comimos en los platos de la abuela, ni la abuela, ni nadie. “Por las dudas, a ver si se rompían”. Muchas mentes miserables hacen un país miserable, el país del atado con alambre; “total, para que vas a gastar si así funciona”

Por Sergio Marquet

Sabes porque mucha gente no alcanza sus sueños, algunos porque no tienen uno, otros lo han tenido pero en el primer intento por alcanzar su sueño tropezaron y pensaron esto no es para mí, muchos sueñan pero no creen que sus sueños puedan hacerse realidad y otros piensan que no son dignos de alcanzar ese sueño y dicen; “Yo no tengo”, “Yo no soy”, “Yo no puedo” La mayoría se queda soñando pero no hacen nada para alcanzar sus sueños. Todo sueño tiene un precio y el precio es arriesgarse, intentar, perseverar, sacrificar muchas cosas, sentirse solo muchas veces. Pero siempre la recompensa de llegar a tu sueño es mayor que todo el precio pagado. Cuando vayas en pos de tu sueño, siempre el principio será pequeño pero el final será grande. Sueña un sueño y que sea lo más grande posible. Lo más pequeño es lo más fácil, lo más grande es lo más difícil pero es lo mejor. Yo tengo un sueño ¿Y vos?

Por Sergio Marquet